Desde épocas inmemoriales, la humanidad ha buscado recurrir a distintos métodos para predecir el futuro y con esa ayuda superar sus conflictos.
Su antigüedad se remonta al menos al siglo XXV
La palabra tarot despierta curiosas sensaciones, desde el descreimiento absoluto hasta los fanatismos irracionales. Sin embargo es justo reconocer que esta mancia, cuya antigüedad se remonta al menos al año 1400, ha perdurado hasta nuestros días.
En igual sentido, el hombre ha consultado oráculos desde sus orígenes, sin importar los sistemas de creencias ni los grupos étnicos a los que pertenecían. Griegos, mayas, egipcios, por sólo citar algunos ejemplos, han deseado saber qué les depararía el destino y poder prever los acontecimientos.
Entonces, sería inútil negar esta herramienta, que ayuda a develar la curiosidad por saber qué pasará mañana.
Así, el tarot fue desarrollado en la antigüedad conteniendo símbolos que remiten a situaciones comunes, prescindiendo de las épocas. Su conocimiento e interpretación resulta de gran ayuda para orientar al consultante de modo que este pueda encauzar su accionar en la dirección correcta, a fin de lograr una solución más fluida y menos traumática a sus problemas.
Al efectuar un despliegue, el tarotista experimentado puede visualizar una situación problemática o un trauma inconsciente que aqueja a la persona que consulta y que le resulta muy difícil de resolver o visualizar por sí misma.
De este modo, a través de sucesivas cartas, van surgiendo las posibles soluciones, caminos alternativos, problemas que se van a ir presentando a futuro y su modo de encararlos de la manera más sencilla y directa para lograr el resultado esperado.
Pero esto no es "magia", ni el tarotista puede realizar "trabajos" para solucionar los conflictos del consultante sino que es el propio consultante quien va a ir comprendiendo qué es lo mejor para él. El tarotista irá guiando a través de su intuición y sus conocimientos hacia la salida correcta y le hará comprender que aspectos de su vida deberá trabajar.
Si al fin y al cabo "la realidad siempre nos alcanza" ¿No es mejor llegar a ella de un modo armonioso, colaborando con nuestro destino para que suceda con felicidad?
Vivir las crisis como oportunidad de aprendizaje, marca la evolución de las personas hacia la misión por la cual venimos al mundo. El tarot adecuadamente interpretado con la correcta orientación psicológica colabora con el aprendizaje necesario para vencer nuestras resistencias y llegar a ser quienes verdaderamente somos. En este reconocimiento está la clave de la felicidad en la vida, pues nadie puede ir en contra de su propio destino.