Lo que aparenta ser una tarea simple y cotidiana tiene, en realidad tiene sus secretos si la salud y la belleza de nuestro perro es nuestra prioridad.
El primer punto a considerar es su frecuencia, la que variará según el lugar donde vivan: departamento, casas con jardín, si pasean por plazas, si lo hacen en grupos, y a esto debemos sumar la textura y longitud del manto.
Manto Raso: liso, de poca longitud. Se recomiendan 4 baños anuales: dálmatas, doberman, beagle y boxer.
Manto corto: su textura es fuerte y tiene subpelo. 4 baños anuales: pastor alemán, husky.
Manto semi largo: longitud apreciable, puede ser liso u ondulado, tiene entrepelo y posibles nudos. Un baño cada 2 o 3 meses: bobtail, borzo.
Manto rizado: suele ser largo, pero enroscado y de crecimiento constante. Precisan cortes de pelo y un baño cada quince días a un mes: caniche, bishón.
Manto duro: es áspero al tacto y fuerte. No pierden el pelo naturalmente, por lo que habrá que practicarles mudas artificiales mediante la técnica del sttripping. Los baños no deben ser muy frecuentes: schnauzer, fox terrier y scotish terrier.
El champú que debe tener ph neutro. El agua será siempre caliente, teniendo en cuenta que la temperatura corporal de un perro es de 38/39C.
El enjuague se realizará con abundante agua durante largo rato, para que no queden restos de jabón. Se tendrá sumo cuidado al enjabonar la parte de la cabeza tanto como al enjuagar para que no vaya jabón a los ojos, oídos, nariz y boca.
El secado se comenzará frotando con una toalla para luego, proceder con secador. Aquí radica una diferencia fundamental entre el proceso casero y el profesional. Las prestaciones de los secadores caseros no son las mismas y en casa nunca será perfecto, pudiendo ocasionar resfriados o problemas de micosis.
Gabriel Abalsa, peluquero canino de La Estancia. Lu. a vi. de 9 a 13 y de 16:30 a 20hs. Sá. de 9:30 a 19:30. F. de Enciso 4259 Tel. 4503-0790.