El aspirado diario no alcanza. El mal olor, ácaros y manchas sólo pueden ser eliminados con un servicio profesional.
No es necesario cambiar de alfombra sino prolongar su vida mediante un adecuado sistema de lavado y desinfección.
Todos sabemos que revestir los pisos con alfombras reúne ciertas ventajas, por ejemplo que es muy confortable, da un aspecto cálido y elegante a los ambientes y es de fácil limpieza.
¿Pero sabía usted que la alfombra no queda totalmente limpia con solo aspirarla todos los días?
Al aspirarla solo se remueven el polvo y la basura de su superficie y no desaparecen ni las manchas, ni los ácaros, ni las partículas microscópicas que quedan entre el pelo de la alfombra y el entretejido de su base, dándole ese aspecto desagradable y olor tan particular con el correr del tiempo. Ni hablar de los días de mucha humedad donde afloran aún más las manchas y su pelo se apelmaza.
En este momento nos preguntamos: ¿es hora de cambiar la alfombra?, ¿ésta ya no da para más?
La respuesta es no. No es necesario cambiarla sino prolongar su vida mediante un adecuado sistema de lavado y desinfección, que limpie a fondo la alfombra haciendo desaparecer el polvo, suciedad, manchas, ácaros y otros virus que afectan a toda la familia, en especial a los bebes, y que a simple vista no se ven pero allí están.
¿Cómo se logra esto?
Existen distintos tipos de lavado de alfombras: lavado en seco, con espuma, con solventes, con granulados que quitan la humedad, etc., donde algunos solo lavan superficialmente y no quitan el exceso de agua que queda en la alfombra, otros solo quitan manchas pero no desinfectan, y los que desinfectan pero no remueven la suciedad más atrapada entre las fibras.
Por experiencia, el método que se recomienda, por ser más eficiente y sencillo teniendo en cuenta su costo-beneficio, es el método de "doble sistema de lavado", que consiste en realizar la limpieza en dos etapas.
En primer lugar se acciona una máquina de gran poder removedor, que posee un importante cepillo circular y una gaveta donde se mezclan el producto de limpieza y desinfección con agua a temperatura ideal. Al girar el cepillo y utilizando la cantidad necesaria de producto, se va removiendo y desprendiendo la suciedad, no solo de la superficie sino del interior de la alfombra.
Para realizar este proceso es importante tener en cuenta cuatro factores básicos: el mecánico, el químico, el tiempo y la temperatura. Sabiendo combinarlos en su justa medida es cuando se obtienen óptimos resultados.
Una vez que esta máquina ha realizado su trabajo por toda la alfombra, comienza su labor el segundo equipo que enjuaga y aspira, por inyección y extracción, la suciedad removida y depositada en la alfombra, dejándola limpia, desinfectada y apenas húmeda, cuyo secado definitivo se logra en 3 horas aproximadamente y con la temperatura del ambiente, sin utilizar ninguna fuente de calor, ya que de hacerlo arruinaría la textura y el color de la alfombra.
De esta manera, realizando este procedimiento periódicamente, usted contará con una alfombra totalmente limpia y además notará que revivirá su color y textura, sin necesidad de cambiarla.
Así usted está prolongando la vida de su alfombra, por unos cuantos años más y sin dañarla en absoluto.
Este procedimiento se puede aplicar también en tapetes, sillas y sillones de cualquier tipo de tela y en los tapizados de los vehículos, utilizando un equipamiento de similares características al descrito anteriormente.
¡Téngalo en cuenta!
EVERCLEAN
Lavado de alfombras y tapizados
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