Filial en Detroit
River y Devoto: dos amores sin fronteras
Un eterno vecino de la zona vive hace nueve años en los Estados Unidos donde fundó la primera representación internacional del club argentino.
Pasión a la distancia: Norberto Leszczuk con la camiseta del equipo de sus amores. Su pasión lo llevó a crear una Filial en la ciudad de las automotrices.
Hace ya varios años que Norberto Leszczuk no se sube al colectivo 107 para ir a disfrutar dos de sus grandes pasiones: River Plate, club del que es hincha, y el fútbol, deporte que practica desde muy chico. La explicación es que ni esa línea de transporte y ninguna otra tiene parada en Estados Unidos, país adonde reside el hombre en cuestión desde 1997. Este vecino devotense cuenta las razones de su partida a Norteamérica: "Me mudé por motivos laborales. Cuando vivía en Buenos Aires por temas de trabajo muchas veces tuve que viajar. En una oportunidad recibí una oferta de una compañía y acepté. No es fácil estar lejos de los seres queridos, los amigos y los recuerdos, sin embargo es un desafío muy grande que decidí aceptar", explica.
Norberto nació el 7 de septiembre de 1963. En Villa Devoto vivía en la calle Pareja entre Marcos Paz y Segurola. Hizo la Primaria en el colegio Antonio Devoto y su infancia transcurrió en la Plaza Arenales, la calesita, la heladería Monte Olivia y en gran parte estuvo constituida por el fútbol. "Jugaba mucho a la pelota en la calle con mis amigos, al costado de la estación o cerca de la General Paz", recuerda. Tan grande es la pasión por el deporte que al mudarse a Estados Unidos armó un equipo al que bautizó River Detroit. "Al poco tiempo, sin darme cuenta, tenía dos conjuntos de adultos y dos de chicos", cuenta.
Ante la insistencia de muchos integrantes de aquellos equipos para que se le diera un marco legal al proyecto, solicitó la autorización al titular de River José María Aguilar y fundó la primera Filial internacional del club de sus amores. "Para mí es un orgullo y un privilegio enorme ser el Presidente. Hoy contamos con 150 jugadores activos y 250 socios", señala. Las funciones que cumple son múltiples y van desde abrir las puertas de las instalaciones hasta asegurarse que no falte nada en un asado, pasando por obligaciones sociales y requerimientos legales. Además, debe asistir a reuniones de la Liga de fútbol del equipo que creó y transmitir a Buenos Aires todas las actividades que se llevan a cabo.
Este fanático hincha riverplatense que, a la distancia todavía disfruta del reciente triunfo ante Boca en el último Superclásico, es Ingeniero en Sistemas recibido en la Universidad Tecnológica Nacional. Sus padres viven en Devoto desde 1964, está casado con Andrea, tiene dos hijas (Yemina y Ailen) y un varón (Matías) en camino. Norberto confiesa que "el barrio se extraña horrores" y por eso viene seguido al país.
A pesar de la distancia que existe a la hora de realizar la entrevista se nota en su relato el fuerte sentimiento que tiene por Devoto: "Se extrañan las calles de adoquines, los negocios de la Gran Galería, la gente en la plaza Arenales y en los cafés, comprar las revistas y el diario en los quioscos, el olor a eucaliptus, la bocina del tren, mis amigos del Club Círculo y el colectivo 107 que me llevaba a la cancha", sostiene.
"Devoto es el pequeño lugar donde Dios eligió para que yo llegue a este mundo y el cual yo quisiera elegir para irme. Es el aura que ilumina el alma adolescente, el beso inocente en los bancos de la plaza, las hamacas que hicieron felices a mis hijas y un oasis donde encontré el amor en el desierto de mi vida. Es un lugar único e irrepetible por el encanto de la gente", confiesa. Mediante esta expresión de carácter poético no quedan dudas que Norberto ama el lugar en el que creció. Devoto y River son parte de su vida y, aunque físicamente estén lejos de su alcance, al mismo tiempo están muy cera de él. Norberto Leszczuk vive con su equipo y su barrio en el corazón.